lunes, 21 de mayo de 2018

'Plato de mal gusto', de Álvaro Aguilera Fauró: se disfruta, bastante negra y castiza

    "-Uno tiene sus principios, Sheriff. Ni putas ni drogas ni guarrerías. Este es un negocio decente.

       (...)

       El Cosa Nostra era un pub dmininuto y sucio situado en la parte trasera del puente del metro de Aluche, lindando con el barrio de Campamento".
     
    'Plato de mal gusto', de Álvaro Aguilera Fauró, es una novela que se disfruta, es bastante negra y supura ambiente castizo.

    La historia de Palacios, un sicario de Las Águilas que quiere dejarlo, pero no puede, centra la narración. Hay salvajismo y crímenes horrendos. Y hay humor. Al estilo del más corrosivo y surrealista Eduardo Mendoza.

    "Aquella tipa los llevaba bien puestos. Tenía miedo, pero eso es algo normal cuando alguien te apunta con un arma, te da un par de golpes y te ata a una silla amenazándote de muerte. palacios pensó que era una chica fuerte y que tal vez se trataba de una de esas pocas personas que podía amar a alguien y serle leal sin obtener nada a cambio".

    Tiene puntos muy buenos como las secundarias azafatas del Bingo de Usera; Marcial, el panzudo dueño de un infecto bar en un callejón entre Rafael Final y General Fanjul; o la cacatúa del mejor amigo del protagonista.

    "-Mucha gente cree que todos los mendigos son esquizofrénicos, yonquis o borrachos... y es cierto que muchos lo son. Otros son verdaderos cerebritos que se han dado cuanta de que la vida es una mierda y pasan de pelearse con el mundo. Y otros, como yo, eran buenos ciudadanos, contribuyentes ejemplares, que lo perdieron todo por un motivo u otro, que tuvieron mala suerte y se quedaron sin fuerza para volver a tirar del carro".

     La novela es negra, negrísima, y se disfruta al máximo en el periplo del asesino a sueldo a la búsqueda de un dinero para abandonar este mundo. La aparición del vagabundo Rufi, amante del Vega Sicilia, aportará su gracia a este libro que hará las delicias de los amantes de lo policíaco.

viernes, 18 de mayo de 2018

'Cuentas pendientes', de Susana Hernández: ¡la ostia!

    "-Rebeca- -El abuelo entró en su cuarto y tomó asiento frente a ella-. Yo soy un hombre sencillo. Trabajo con las manos. Mi padre me enseñó dos o tres reglas básicas para ir por la vida: sé honesto, lávate a diario y no hagas a los demás lo que no te gusta que te hagan a ti, y también me enseñó a trabajar la madera. No sé mucho más".

    'Cuentas pendientes', de Susana Hernández, es la ostia, brutal, muy buena, genial, imprescindible...

    La tercera entrega de la aventura negra, negrísima, de la pareja de policías 'Starsky y Hutch' a la española, Miriam Vázquez 'La Marquesa' y Rebeca Santana, es memorable.

    Este libro lo tiene todo: asesinatos, investigaciones sobre pedófilos, extrañas desapariciones, amor salvaje, sexo lésbico, un criminal en serie, policías infiltrados, suicidios, amenazas, extorsión...

    Es una novela que hay que leer sí o sí, un deleite y un gozo absoluto para los amantes de la novela negra.

    Es uno de los mejores libros que he leído en este año 2018 (se publicó en 2015). Susana Hernández es una narradora perfecta, que dota de sarcasmo y humor muchos de sus pasajes, aun siendo alguno más que escabroso. 

    Además, mezcla numerosas subtramas increíblemente atractivas en la narración principal que es la investigación sobre las sospechosas desapariciones de niños de ocho años en espacios públicos.

    El pasado, con la madre exconvicta de Santana, también estropeara el presente, lo mismo que la investigación de la fiscal Malena Montero, pareja de la policía, al socio forradísimo de su padre.

    En dos palabras: una gozada!!

lunes, 14 de mayo de 2018

'Contra las cuerdas', de Susana Hernández: muy recomendable

    
    Esta es una muy buena novela negra. Sencilla en su estructura y contenido, y poderosa en su fondo. Se devora de principio a fin. Se disfruta.

    Las principales protagonistas, subinspectoras del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) son Rebeca Santana y Miriam Vázquez 'La Marquesa', la primera motera y lesbiana, y la segunda cincuentona algo cascarrabias y asalta cunas.

    La trama presenta varias subtramas interesantes, centradas en la peculiar vida de Santana y en los deseos y frustraciones de Vázquez. Además se buscar en el entorno de la motera unas amenazas muy serias que recibe en su domicilio.

    La principal acción se circunscribe a los brutales asesinatos de mujeres jóvenes, sorprendidas en lugares poco transitados, que acaban salvajemente masacradas. Sospechan de un asesino en serie que actúa en Barcelona y alrededores.

    La verdad es que es un libro diferente a la mayoría, de ágil confección, una historia que mantiene el suspense hasta el final -incluso lo prolonga-, de lectura febril y con unos personajes más que atractivos. Muy recomendado!!

lunes, 7 de mayo de 2018

'El Secreto de La Quebradita', de Juan Ángel Cabaleiro: poderosa novela negra sobre los sucios recovecos del poder

    
    'El Secreto de La Quebradita', de Juan Ángel Cabaleiro, es una muy buena y poderosa novela negra. Contada como si se tratara de un reportaje al estilo de García Márquez, está magníficamente narrada y sus cuatro partes dan fe de una historia potente, terrible y que podría ser realidad.


    "Osores toma café como un obseso. Se nota que el café es un sustituto de otra cosa, porque esa cara picada y enrojecida lo delata. Su aspecto es de deterioro, con gestos de megalomanía, como si tuviera una profunda necesidad de cosas o de personas. Es un solitario, un fracasado, un sufriente que me cuenta todo, y que mezcla las historias vividas con la fantasía desbordante del mitómano".

    La aparición del cadáver de una joven, en una cuneta de Tucumán, llevará al autor a investigar, años después, el suceso. Hablará con uno de los principales policía de la ciudad quien le irá dando, poco a poco, detalles sobre lo ocurrido.


     "Así que Reyna en algún momento tuvo que darse cuenta de que aquello no se iba a solucionar encerrándose en el taller y confiando en que pasara el tiempo y que la cosa quedase olvidada. No señor: la cosa nunca queda olvidada cuando se trata del orgullo. Vos le podés hacer lo que sea  un tipo, y te lo va a dejar pasar; pero le tocás el orgullo, y el tipo te va a buscar hasta el fin del mundo, no le va a importar lo que tenga que perder".

Un triste suceso que nos llevará a otro de mayor entidad y dureza. Allí entra en juego la banda del Gordo Reyna, un personaje oscuro, entre mecánico y policía, jefe de una peligrosa y heterogénea banda de atracadores.


    "Mi intención inicial, recopilar datos para una crónica periodística sobre la muerte de Romina Dilascio, pasaba a hora a segundo plano; porque esa muerte me había conducido hasta las puertas del poder, y era el poder lo que me resultaba verdaderamente sugestivo y atrayente (...) y lo que allí adentro se podía ver era una historia extraordinaria: el trasfondo del poder; la crueldad canalla y bizarra del poder; y tal vez la otra cara, la más desconocida y sorprendente: el increíble y oneroso precio de soledad y de locura que deben pagar los poderosos".

    Todos ellos se cruzarán en el camino del todopoderoso gobernador Abramovich, dueño de terribles secretos. Muerte, venganza y sexo se darán la mano durante toda la narración, intensísima y repleta de cierto realismo -y surrealismo- mágico.

    Es una genial obra sobre el poder, su suciedad y lo que hay que pagar para poseerlo. También es un libro sobre la impunidad que lo rodea y sustenta.

sábado, 5 de mayo de 2018

'En medio de la muerte', de Lawrence Block: un clásico exquisito

    "En el camino de vuelta por los pasillos, el guardia me preguntó:
       
       - Usted ha sido policía, ¿verdad?

       - Lo fui un tiempo.

       - Y ahora trabaja para él.

       - Así es.

       - Bueno, no siempre se puede escoger para quién se trabaja -dijo con sensatez-. Y uno tiene que ganarse la vida.

       - Esa es la pura verdad."
        
    Aroma y sabor a clásico. Así es 'En medio de la muerte', de Lawrence Block, una novela negra pata negra. Ambientada en el Nueva York de los años 70, cuando los policías eran tan corruptos como los delincuentes, narra la andanzas de un exinspector metido a detective oficioso.

    "En la esquina, una anciana echaba migas a las palomas y les dedicaba arrullos mientras comían. Tengo entendido que hay una ordenanza municipal que prohíbe dar de comer a las palomas. En el Departamento de Policía solíamos citarla de ejemplo cuando les explicábamos a los novatos que existen leyes que hay que hacer cumplir y leyes de las que te puedes olvidar".

    Matt Scudder no utiliza la violencia, aunque la ejerció durante sus quince años de policía, cuando bebía como un cosaco y se dejaba sobornar medianamente. Scudder vive entre bares, prostitutas y encargos de medio pelo. 


  "- Las cosas siempre van a peor.
        
        - No te lo voy a discutir. Existe un movimiento de protesta para obligarlos a seguir con una política de emisión de música clásica. Supongo que no servirá de nada, ¿no crees?
        
        - Nada sirve nunca de nada. -Negué con la cabeza.
        
        - Vaya, estás de un  humor espléndido esta noche. No sabes lo que me alegra que hayas decidido venir aquí a irradiar dulzura y alegría en vez de quedarte encerrado en tu habitación".

    Este perdedor que provoca las simpatías de los lectores se mantiene a flote a pesar de las duras cargas que soporta. Vive en un hotel desvencijado desde donde investiga la extorsión de una meretriz de lujo a un agente corrupto que quiere testificar ante el fiscal anticorrupción.

  "- Los hombres somos animales raros.

        - Oh, los hombres y las mujeres, cariño. Te diré una cosa: todo el mundo es raro, en el fondo todos perdemos el control. Unas veces es algo sexual, y otras es algún otro tipo de rareza, pero de una forma u otra, todos estamos locos. Tú, yo, todo el mundo".

    Desde luego es una novela exquisita. Se lee con placer. Es ágil y contiene mucha sabiduría vital. Después he visto su espíritu en los libros de Walter Mosley.

    Voy a seguir leyendo las obras de Block de la serie de Scudder porque dentro de su desesperanza y decadencia brilla un ápice de ilusión y amor por el prójimo.

viernes, 4 de mayo de 2018

'Los crímenes del opio', de Daniel Santiño: muy floja

    Lo peor de todo es que las primeras 50 páginas son buenas. Hasta que el grupo especializado y curtido de los mossos de esquadra, que investiga unos terribles crímenes, empieza a comportarse -y es culpa del autor- como niños miedosos de orfanato victoriano o como peques que salen al recreo a jugar al guá.

    La cosa va de un asesinato brutal, raro y extraño. Y de los psicópatas que aparecen en escena como si fueran los Hermanos Kray, versión locos hispanos sedientos de sangre.

    Luego vienen diálogos poco creíbles, como de relato de educación infantil, y una maldad que quiere ser la maldad más mala del mundo que acaba tornándose un esperpento que solo nos conduce al hastío y a cierta vergüenza ajena por lo poco consistente de la historia.

    Además, el grupo de curtidos investigadores de crímenes de la policía catalana se resquebraja y acaba siendo un chiste de sí mismo. Para olvidar.

jueves, 26 de abril de 2018

'La chica que llevaba una pistola en el tanga', de Nacho Cabana: interesante y de calidad

    
    'La chica que llevaba una pistola en el tanga' es apropiada para los amantes de la novela negra, negrísima. Jugar con policías que investigan una trama de trata de mujeres, en la que se mezcla el narco mexicano y la mafia de la Europa del Este, es más que divertido.

    La narración, muy cinematográfica y de frases cortas, con poco diálogo, la hace interesante. Los diferentes puntos de vista de los distintos actores aportan riqueza a la trama. 

    Los dos planos, el de México DF y Madrid, dotan de atracción la historia sobre narcos, mafia, prostitución y policías que son buenos, pero que esconden oscuros sucesos.

    La pareja formada por los agentes Carlos y Violeta, es atractiva, así como Éder 'la Comadreja', un narco mexicano; Cristina, el rudo mafioso rumano; o Pedro, el taxista español de DF que tendrá mucho a decir en la historia.

    Hay imágenes duras sobre la pederastía y la trata de chichas jóvenes. Hasta el un burdel, en un pueblo perdido en la geografía española, forma parte de lo más sucio del ser humano. Los hermanos skinetes aportarán el inicio de esta investigación de los bajos fondos españoles y mexicanos. 

    Los poblados marginales de Madrid serán otros de los puntos de esta novela más que interesante. Hay que leerla. Los amantes del género negro la disfrutarán con verdadera pasión. 

sábado, 21 de abril de 2018

'Indómito', de Vladimir Hernández: dura y sangrienta

    
    Esta es la historia de una venganza. Dura y sin concesiones. Hay mucha sangre, tortura y muerte. Aunque sucede en La Habana y alrededores me recuerda a la pedazo de novela de Alexis Ravelo titulada 'La última tumba'.

    'Indómito' va sobre esos perdedores que un buen día deciden levantarse contra la bota que los oprime. Mario Durán, experto en informática, participa en un golpe maestro en una empresas de tecnología. Pero algo sale mal... y deberá resarcirse. Y lo hace como si hubiesen soltado a un apache en una taberna de Deadwood.


    La historia, más que negra, contiene una profunda crítica al sistema cubano. Relata el infierno que los presos sufren en las cárceles, denuncia los abusos policiales y nos muestra un aspecto escondido por el régimen: la violencia organizada que campa a sus anchas protegida por los mandamases.

    Esta es también una novela de amistad. Es el valor que domina y que provoca el festival de sangre. Hay escenas que me trasladan a 'El precio del poder'. 

    Dura trama en un mundo mísero y repleto de traumas. Es un muy buen libro, para los amantes de lo negro negrísimo desde otra óptica, y que se alzó con el prestigioso premio 'L'H Confidencial en 2015'. 

viernes, 20 de abril de 2018

'Ala de mosca', de Aníbal Malvar: negra, negrísima, sin concesiones

    "El Viejo decía siempre que las habitaciones hablan. Sobre todo las de los muertos, porque la mitad de los asesinados pactan su propio matarile en el lecho:
      -No te líes. La gente no mata por dinero ni por poder. Son excusas. detrás de cada muerto siempre hay un coño o un culo. Por eso casi siempre los asesinos tienen polla."
     
    'Ala de mosca' es una novela negra, negrísima. En la línea de las más clásicas de Juan Madrid. Está hecha sin concesiones y su protagonista es un perdedor. El final no es apto para amigos de Walt Disney.

    "-No me sobreestimes -respondió-. Siempre sobreestimas a la gente, y por eso fracasas. Sobreestimar al enemigo es más peligroso incluso que subestimarlo -se metió un trago directamente de la botella-. Bien, con los amigos pasa lo mismo".

    Mezcla a los narcos gallegos, con ricos de Compostela, niños pijas desaparecidas, guardias civiles, historias trágicas y/o tristes, el CNI y alcohol, mucho alcohol.

    "-Llegas con tres décimas de segundo de retraso -le dije-. ¿Has calculado mal la resistencia del aire?
      Gualtrapa me miró sin sonreír. Nunca agradecía un chiste. Consideraba el humor una pérdida de tiempo, un derroche de inteligencia, concentración y saliva".

    Lo que más destaca son los momentos a lo Marlowe o Spade con sentencias absolutas, bañadas por el sentimiento triste del oscuro sentido de la vida.

    "No terminó la frase. No era necesario. La felicidad es difícil de describir. La infelicidad basta con balbucearla".

    Los diálogos son ágiles y contundentes. La historia atrapa. Se van sucediendo los cadáveres en una Galicia tomada por el narco. Mientras, un fotógrafo, Carlos Ovelar, ex agente del CNI 'La Casa', al que no le gusta lo de inteligencia y prefiere la palabra información, un ricachón, casado con su exmujer, le encarga buscar a su hija Ania, de 18 años de edad.

    "Ofelia vivía en un apartamento en Malasaña, vistas al mar de Madrid, borrachos, putas, yonquis y tatuadores, calistos de chirla fácil y cara marcada, agua contaminada en tuberías de plomo, niñas de derechas con bragas de izquierdas, abstractos de humedad y verdín en las paredes, tullidos con esas amputaciones imposibles que solo se ven en Madrid, vendedores de lotería y rubio americano, bohemia que solo unos años más tarde florecería de movida y pela sociata. Había rockeros que nunca llegarían a nada y aspirantes a bailarina que acabarían de putas".

    A partir de aquí se sucederán los crímenes y el ambiente sórdido en una historia en la que es difícil distinguir a los buenos de los malos. Donde hay demasiado perdedor, violencia en exceso y mucha falsedad.

    Un libro muy bueno. Imprescindible para los amantes de la novela negra más oscura, profunda y trágica. Hasta el 23F tiene una parte adjudicada en las sucias manos de los chicos de Castellana, 5.

miércoles, 18 de abril de 2018

'Aguacero', de Luis Roso: novelón!!!

 
 
    "El sacrificio siempre es en vano -afirmó el anciano-. Eso lo aprendí hace ya mucho. El sacrificio solo sirve como unidad de medida del compromiso que uno adquiere con una determinada persona, o una determinada idea. No se trata de la voluntad de cambiar nada ni de proteger a nadie, sino solo de demostrase a uno mismo dónde llega su lealtad a la causa. Demostrárselo única exclusivamente a uno mismo, sin que importe nada del exterior".

    'Aguacero', de Luis Roso, es una novela redonda, especial, profunda y dura. El protagonista es uno de los mejores de los últimos años. Se llama Ernesto Trevejo y es inspector del Cuerpo Superior de Policía, en 1955, especializado en homicidios (es un personaje tan bueno como Milo Malartel inspector Méndez o el capitán Arturo Andrade).

   "- Ahí demuestra usted sabiduría. Ayer me refirió su mujer lo de su difunto hijo que en paz esté. No todos saben recomponerse después de algo así

      - Bueno, el mundo sigue dando vueltas después de todo. Unos se van antes y otros después, y en lo que estemos aquí hay que tirar para adelante. No queda otra.

      - Ayer escuché algo muy parecido de otro padre como usted que está a punto de afrontar una pérdida semejante. En verdad que hay que tenerles mucho respeto a las personas como ustedes.

    - ¿Qué personas?

    - Los que saben sobreponerse al sufrimiento. No es tan sencillo".  

    De carácter peculiar, algo tarambana, mujeriego y cínico, pero tierno por dentro, como Rick de Casablanca, lo suyo es atrapar delincuentes, sin hacer uso de la tortura malos tratos ni ni malas artes. Además, físicamente es una mezcla entre Humphrey BogartAlbert Camus, aunque tiene solo 35 años.


    Desplazado de su hábitat natural, el Madrid de 'Chicote', de los soplones y los comunistas en la ilegalidad, deberá investigar el brutal asesinato de dos guardias civiles en un pueblo de la Sierra de Madrid.

    Allí, se someterá -siempre a su manera, estoica y burlesca- al cruel capitán de la Guardia Civil, a los poderosos empresarios de la presa, al cura del pueblo y a los extraños habitantes de un lugar remoto que empieza a mancharse con sangre.

    Su forma de ser, de truhán bonachón, pero nada iluso, nos hace disfrutar de un humor entre negro y sarcástico y de unas andanzas cargadas de poder y crítica social. Terribles son algunas escenas en el campamento de obreros andaluces o el comportamiento de la Benemérita en aquella época, en una España mísera, pobre, cobarde, vengativa y traicionera.

    "- Morir significa morir, se acabó lo que se daba, finito. Tampoco hay que graduarse en la Sorbona para saber eso.

       - Ernesto Hemingway, en uno de sus libros que escribió sobre España, puso que le había llamado la atención un dicho de este país: hay que tomar la muerte como si fuera una aspirina. Yo nunca he oído decirlo, y creo que igual fue invención suya, pero me parece que dio en el clavo, que ahí dejó condensado mucho de la manera que tienen ustedes de ser. El humorismo, por un lado, y por otro, el desplante y la naturalidad con que asumen el aspo a la otra vida".

    Pedazo de libro. Uno de los mejores que leí este año 2018. Con una conclusión diferente. Una novela con la que disfrutas a la vez que piensas. Mucha filosofía -de la buena- hay en ella. Es un novelón. Crudo y sin concesiones, donde el poderoso siempre gana.