viernes, 28 de junio de 2013

Juan Madrid: el maestro de maestros, creador del castizo Toni Romano

   
Junto a Andreu MartínFrancisco González Ledesma, Juan Madrid es el maestro de maestros de la novela negra en España. Su serie policiaca de los años 80 aúna una altísima calidad narrativa y unas historias enraizadas en la literatura clásica americana del género, protagonizada por sus principales figuras: Dashiell Hammet, Jim Thompson, David Goodies, Ross MacDonald y Raymond Chandler.

    Es, además, el creador de uno de los investigadores privados más cañís y atractivos para el público enamorado de lo policiaco: Antonio Carpintero, más conocido como Toni Romano, excampeón amateur de los pesos welter, expolicía y detective sin contrato en Investigaciones Draper, dirigida por un antiguo comisario dedicado a cobrar a morosos.

    En 'Regalo de la casa', tercera novela de la saga, Romano debe investigar el suicidio-asesinado de un potentado, amigo suyo en la mili y extrotskista, que un día antes de fallecer le pidió ayuda. En su periplo se cruzará con una viuda ardiente, una suegra a lo Capone, un chantaje a través de fotografías y un despiadado asesino a sueldo conocido como 'El Portugués'.

    Además de contar con una figura tan atractiva y castiza como la de Toni Romano, y expresarse mediante diálogos ágiles e ingeniosos, en un lenguaje directo y cortante, Juan Madrid muestra el Madrid que en los años 80 era el menos recomendable y más canalla: la parte alta de la Gran Vía, con las calles Desengaño, Libertad, Pez, la Plaza Dos de Mayo y el barrio de Malasaña como focos de prostitución, bares poco recomendables y seres extraños de espíritu y a veces también físicamente deformes.

    Por cierto, él, liado con una vedette de segunda fila, vive en un cuchitril situado en la calle Esparteros, donde lo que nunca no falta es la ginebra destilada por Justo, dueño de un bar infecto en Corredera Baja.

    "Las novelas de Juan Madrid siempre me han parecido limpias de ese polvo y esa paja, y sus personajes, en el fondo unos románticos fracasados que piden ser leídos con el corazón", escribió Juan Marsé.