jueves, 8 de agosto de 2013

'El último trabajo de Germán Cárdenas', de Carlos Meneses Nebot: sorprendente, divertido y original

   
"Pasaba de largo los treinta, había padecido largas sesiones de quimioterapia, mi chica se había pirado una temporada y tenía un trabajo de mierda: investigador privado".

    Así comienza al más puro estilo clásico de Lew Archer o Philip Marlowe, el libro de Carlos Meneses Nebot (Éride Editorial), titulado 'El último trabajo de Germán Cárdenas', detective en las últimas, compulsivo bebedor de güisqui, amante de prostitutas de pechugas generosas y fumador empedernido.

    La obra, en la que también hay mujeres fatales como en las novelas más populares del género, escritas por Hammett, MacDonald o Chandler, trata de un pobre desgraciado al que le toman el pelo para que investigue por cuatro duros la infidelidad de la esposa de un potentado inmobiliario próximo a entrar en la cárcel.

    Esta investigación, realizada a lomos de un loco cacharro en forma de Citröen Dos Caballos amarillo, y de pub en pub, y de club en club, se transformará en un caso de doble asesinato, cuernos por doquier y el robo de un cuadro valorado en miles de millones de euros de una galería parisina.
   
Germán Cárdenas, dotado del clásico revólver 38, y recién adquirido sombrero stetson, deberá hacer frente al estrago de la quimio a lo largo de una trama repleta de humor negro, ácido y sarcástico, divertida y cargada de intriga en la línea más esperpéntica de la narrativa autóctona. 

    La obra entretiene, provoca risotadas, mantiene el interés y hace que pasemos un rato más que agradable de la mano de un verdadero perdedor. Notable alto. Se lee en un día o menos.