lunes, 21 de diciembre de 2015

'El secreto de la modelo extraviada', de Eduardo Mendoza: tan genial como 'El misterio de la cripta embrujada' y 'El laberinto de las aceitunas'

         
    Eduardo Mendoza lo ha vuelto a conseguir. Ha escrito una novela a la altura de las obras maestras que son las dos primeras entregas de la saga protagonizadas por el detective anónimo, las ya míticas 'El misterio de la cripta embrujada' y 'El laberinto de las aceitunas'. Porque 'El secreto de la modelo extraviada' -quinta secuela- es otra genialidad de uno de los más grandes escritores de la actualidad.

    Utilizando de nuevo al detective anónimo, loco, esmirriado y adicto a la Pepsi-Cola, Mendoza crea una historia desternillante, cargada de sátira y surrealismo, que provoca carcajadas y pena, a la vez, y crea un suspense contenido durante toda esta 'road movie' barcelonesa a ritmo de footing.


    Pebrotines es sustituido en esta ocasión por el subteniente Asmarats, mientras que a Cándida, la decadente prostituta, hermana del detritus que es el protagonista, se le unen un grupo de travestis de aúpa (Fortunata, Filo, Raúl, La Tifus, Lolilla la Farolera...) Uno de ellos, la señorita Westinghouse, acaba por convertirse en bigotudo coronel de la Guardia Civil que, una vez jubilado, crea un programa con reminescencias de 'El gato al agua'.


    Lo mejor:

    -El cocinero de Bután, empleado en Casa Cecilia, comidas selectas de La Rioja, que solo sabe hacer calamares a la plancha, se viste de ninja y se dirige a todo el mundo con insultos. "En mi tierra se hace así para que nadie se ablande con halagos". Se justifica.

    -Su pinche-ayudante, el señor Larramendi, especialista en cortar calamares que el cocinero de Bután o butanero hace posteriormente a la plancha. Usa el torrente de voz de Maria del Mar Bonet para contrarrestar las música étnicas con las que su chef asiático ameniza las inacabables jornadas culinarias.

    -Señorita Westinghouse o coronel de la Guardia Civil. Principal colaboradora del detective anónimo y piltrafilla en la investigación del asesinato de la modelo Olga Baxter (cuyo verdadero nombre es Rosario Perales, de Girona). Como oficial de la Benemérita en la reserva dirige el programa en 14tv 'El caballo de Bucéfalo es español' de escaso -o más bien nulo- éxito.


    -El conserje cotilla y voluntarioso que acaba con un ictus tras liarse con una mujer del Este que le copia las llaves de la finca y desvalija las viviendas del edificio. En el pueblo le conocían como 'el mochuelo esaborío'. "Habría bailado toda la noche con el profesor Higgins si hubiera sabido bailar".

    -Llewelyn de París. Oseasé, Pedro Portusachs, responsable de la agencia de modelos donde trabaja la señorita Baxter. Se pasa toda la novela siendo simpático y cortés, y negando su supuesta homosexualidad. "Pero no soy gay", no cesa de decir. "Tengo una suzuki de 500 cc., pero no soy gay". En la cárcel requerirán más de una vez de su experiencia en el mundo de la moda.

    -APALF. Sociedad secreta, repleta de ricos, contra los que lucha el detective anónimo. Las misteriosas siglas significan: "Andreu, porti'm a la fábrica". Lo más casposo y viejuno de la burguesía catalana. Uno de ellos compró por una millonada un loro americano que se le murió a los dos días, pero que sabía insultar y conocía a loa perfección las primeras estrofas de 'La fageda d'en Jordà'.

    -El conductor porreta de un autobús de viajes de peregrinación, repleto de jubilados tiroleses, a punto de ser linchados en Santa Coloma de Gramenet tras arremeter contra un mercado de frutas y verduras.

Gaudí y Figueras

    -Olga Baxter. Su principal aportación al mundo de la cultura es la comparación de la Pedrera con su juventud en el Empordà. "En Figueras, esto mismo, en más pequeño, lo hacen las vacas"Se refiere a las formas retorcidas de una de las obras maestras de Gaudí.