martes, 20 de junio de 2017

La mejor novela negra para el verano 2017

    'El salto del caballo', de Ricardo Alía. La investigación de una especie de Harry Callahan autóctono, domiciliado en Donostia y dueño de un Mustang GT Cobra Jet, de 1968, blanco con rayas negras incautado a un capo ruso, sobre un cruento asesino en serie, es la excusa perfecta para desarrollar esta tercera parte de la tremenda saga 'Trilogía del Zodiaco'. La protagoniza el inspector de la Ertzaintza (ex policía nacional) Max Medina, junto a su compañera la inestable agente Erika López. Mucha suciedad y conjuras peligrosas. Su puntito de humor también se agradece. Se goza. PD: Más que recomendables las otras dos piezas de esta bestial trilogía: 'El vuelo de la serpiente' y 'El signo del dragón'.



      'Besar al detective', de Élmer Mendoza. Es imprescindible para los amantes de la novela negra. Un puntazo. Crudo y real. El inspector Edgar 'El Zurdo' Mendieta de la Policía Ministerial de Culiacán, capital de Sinaloa, es una auténtica delicia. La imagen brutal y salvaje del México actual domina en esta obra maestra del género. El lenguaje es exuberante y la historia poderosa. Como lo son todas las protagonizadas por 'El Zurdo', medio héroe, medio hombre de a pie y medio demonio. El narco, el tráfico de armas, el FBI y un asesino en serie se mezclan en esta delicia de la negra, negrísima, con alto contenido de crítica social.



    'Soy Pilgrim', de Terry Hayes. Es otro de los títulos irrenunciables para los enamorados del género que mezcla novela negra y policíaca, historias de espías a lo James Bond, misterio, aventuras y thriller. Pese a su enormidad (864 páginas) se lee en un periquete. También posee cierto aroma a 'El silencio de los corderos'. Desde luego, es una obra total, protagonizada por un secretísimo, sencillo y letal agente especial, tan secreto que solo dos personas saben de su existencia. Nazis, asesinos en serie y millonarios sin escrúpulos se dan la mano desde EE.UU. hasta Rusia, pasando por Turquía, Londres y Berlín. Es realmente necesario leerla y disfrutarla. Cada giro es más interesante que el anterior.  


    'El cuervo a través del cristal', de Carlos Meneses Nebot. Es una obra diferente. No es negra negrísima, pero al mismo tiempo es negra negrísima. Las extrañas muertes salvajes de jóvenes homosexuales, relacionados con el mundo de la noche y las drogas, da pie a la investigación por parte de uno de los policías más desquiciados de la historia: prototipo de mala persona y mala bestia. Eso sí, tiene su porqué, por que si no, sería para llevarlo directamente al paredón. Víctor Aguirre, además, reúne parte de Lew Archer y Philip Marlowe. El humor negro y bestia es otro de los sellos de la casa. Impactante y sucia, como una patada de Roberto Carlos en la entrepierna. 



    'La cajita de rapé', de Javier Alonso García-Pozuelo. Una especie de Sherlock Holmes hispano, más concretamente, castizo, bigotudo y que atiende al nombre de comisario de La Latina, José María Benítez, debe investigar la extraña muerte de una doncella -y la desaparición de su amiga- en el Madrid de 1861, donde las puñaladas traperas entre liberales y conservadores apenas permiten fenecer en paz a un Imperio herido de muerte. Es una historia con una trama muy trabajada y perfectamente narrada, sobre un policía íntegro, que no se deja comprar pese a las cuantiosas ofertas y con un pasado oscuro. Ser leal, servicial y recto en esa época era casi imposible, pero a Benítez no le temblará el pulso caiga quien caiga. Genial libro.

jueves, 15 de junio de 2017

'La prueba del ácido', de Élmer Mendoza: la bomba, la releche, la ostia...

            "Reparó en que andaba tan atarantado que no traía ni pistola ni esposas y de pronto se sintió
extraño: ¿Quién era él para entrar y escandalizar a los hombres más poderosos del Estado? No soy más que un pinche poli pendejo y ni siquiera estoy seguro de lo que soy realmente; yo, un pobre infeliz, ¿tengo derecho a interrumpir una reunión tan chingona donde todos ríen y disfrutan? Soy un fracasado, un idiota que está robando oxígeno, ¿qué he hecho en mi vida? Nada, chuparme el dedo y ladrarle a la luna. Un cabrón que no vota, que no pide aumento, que no es cribe cartas, que no tiene dirección de internet, que no ha viajado, que no cree en Dios ni en la Iglesia, vamos, ni siquiera en los pinches ovnis que ponen roja la luna. Un cabrón permanentemente abandonado que no fue capaz de identificar a su único hermano en el velorio de su madre, un pendejo que no tiene vieja y que seguramente está perdiendo la capacidad de coger como Dios manda".

    'La prueba del ácido', de Élmer Mendoza, es la bomba, la releche, la ostia... Un indispensable de la novela negra en español, junto a los genios González Ledesma, Andreu Martín, Juan Madrid, Lorenzo Silva, Vázquez Montalbán...

    La saga protagonizada por el detective Edgar 'El Zurdo' Mendieta es puro oro negro. Es una patata en la entrepierna y un ópercut en el pómulo. Las investigaciones de crímenes comunes, mezcladas con el narco, la corrupción política y los bajos fondos de México hacen las delicias del más exigente lector de novela negra.


    Dotada de gran crítica social, 'La prueba del ácido' nos mantiene enganchados a la trama en la que queremos saber quién asesino a una de las preciosidades más grandes de Culiacán, Mayra Cabral de Melo, a la vez que se busca al asesino de un agente del FBI encubierto que actuaba en Sinaloa.

    Sexo y gastronomía son los otros ingredientes de esta pedazo de novela, ricamente pertrechada por el lenguaje coloquial mexicano, una delicia que se comprende gracias al contexto, y dominada por un ritmo infernal, ágil y endemoniado.

    'El Zurdo' es uno de los personajes con mayor carisma de la novela negra y policíaca porque no es un superhéroe, todo lo contrario, incluso es un tipo que de tanto en cuando recibe sus buenas trompadas.

Ni los Rolling Stones

    En su volkswagen Jetta, repleto de temas de los clásicos del rock internacional, y con miedo a morir antes que Mick Jagger, maneja por Cualiacán en búsqueda del sentido de su vida y deteniendo a cabrones malnacidos.

    En definitiva, una gozada absoluta. 

    P.D: Los encuentros que tiene con el boxeador Yoreme (que tumbó a Julio César Chávez) y el gachupín Miguel de Cervantes son antológicos.

sábado, 10 de junio de 2017

'A grandes males', de Pérez Gellida: la más floja de la trilogía

    
    'A grandes males', la última de la trilogía 'Refranes, canciones y rastros de sangre' es la más floja. No la he acabado y eso que César Pérez Gellida es uno de los mejores escritores españoles de la actualidad de novela negra, policíaca y/o thriller.

    Hasta casi el final la novela es tan potente como las dos que la preceden: 'Sarna con gusto' y 'Cuchillo de palo', en las que el inspector Ramiro Sancho, el comisario Ólafur Olafson y la bipolar Erika Lopategui combaten a la secretísima y poderosísima Hermandad de los Hombres Puros, una especie de Club Bilderberg en macarra.


    En esta ocasión, la mayor parte de la acción transcurre en Argentina donde se nos muestra la zona del glaciar Perito Moreno, el edificio Barolo (misterioso y masón), y la zona de chabolas Villa 31.

    Hay acción y misterio a kilos. Pero, al final, la conclusión sobre la hermandad es un tanto larga, pesada y poco convincente. La novela es potente y está muy bien estructurada, pero finaliza como una escopeta de feria. Tanto Dante para tan flojo final, sobra.

    Sin embargo, esta segunda trilogía de Pérez Gellida es de sobresaliente, imprescindible para los amantes de la novela negra y del misterio.